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Vizualizar Versão Completa : Os Templários e a aliança da Cristandade com o Islam


Murid
02-12-2003, 02:50
La Orden del Temple y la Alianza de La Cristiandad con el Islam
Fonte: www.ordendeltemple.org

La Orden del Temple actúa desde siempre para la unión de las dos
ramas complementarias de la corriente abrahamica, la Cristiandad y el
Islam, ya que dicha alianza es necesaria para la realización de la
Parusía. Es preciso rechazar la vanidad de las disputas intelectuales
sobre los dogmas y recordar el poder de la oración en común. Se trata
de una llamada al combate conjunto de musulmanes y cristianos.
Es bien conocida la historia que contaba Sanai; la de los ciegos que
palpaban cada uno una diferente parte de un elefante. Para uno de
ellos el animal era una alfombra, para otro un tubo y para el último
una columna.
"Así son -decía- la mayor parte de los hombres, los cuales no "ven
mas que una parte del Universo".
Este cuento nos Invita a los Templarios a hacer totalmente nuestra
esta cita del Islam:
"Cuanto más profundizo en la Tradición, más encuentro la de
los "demás".
Tal es, tal debe ser según creemos, el único y auténtico camino
ecuménico posible.
Efectivamente, no se trata de contradecir a los unos con los dogmas
de los otros, ni a los otros con la de los unos.
El Corán dice:
"Si Dios lo hubiera querido, habría hecho de vosotros un
solo "pueblo".
"Corred hacia el deseo de efectuar entre vosotros buenas acciones.
Así volveréis todos a Dios. El os revelará la afectación de "vuestras
disputas".
Evocando a Dios que reprendía a Moisés por una falta, DJallal Ed Din
Roumi escribe:
"Hemos dado a cada uno un carácter propio, un lenguaje personal"
"Lo que es alabanza para él, es vituperio para ti. Lo que es
miel 'para él es para ti veneno. Yo estoy por encima de toda pureza o
impureza. No es para obtener un provecho por lo que he creado a
los "seres, sino para manifestarles mi benevolencia. Sus alabanzas no
me "purifican; son ellos quienes se vuelven más puros. No tomo en
consideración el exterior y las palabras, sino el sentimiento del
corazón y el interior. Ya que el corazón es la sustancia y las
palabras los accidentes".
Por esto los Templarios rechazan las trampas semánticas de las
disputas intelectuales sobre las contradicciones, las divergencias,
las barreras, siempre artificiales, de la exégesis teológica, ya que
en cualquier forma todo ello divide, y en este sentido es contrario a
la voluntad y al Amor de Dios.
Abou'l Fazl decía:
"Un día visito la iglesia, otro la mezquita; pero de Templo
en "Templo lo único que busco es a Ti".
En la Edad Media, cuando el engranaje de las obligaciones guerreras
les dejaba algún descanso, los caballeros del Temple, nuestros
antepasados, abrían muchos de sus lugares de culto a los musulmanes
para facilitar las devociones de estos. Hoy día, en su Resurgimiento,
la Orden del Temple, además de a los ortodoxos, protestantes y otros,
acoge a los musulmanes en la celebración del Oficio templario de
origen esenio, que le fue y le sigue siendo específico en la
cristiandad. Y no es raro que la recitación de la 'Fatihâ" siga o
preceda a la del Padrenuestro.
Esto costó a nuestros antepasados calumnias, persecuciones y
hogueras. Esto nos cuesta todavía algunos trastornos por parte de
los 'cristianos de boca, más no de corazón".
Sin embargo, jamás los Templarios han apostatado de su profunda fe
cristiana. Jamás han exigido una apostasía a un musulmán. Hacemos
nuestra esta cita de Al Hallâj:
"He reflexionado sobre las diferentes denominaciones confesionales,
haciendo esfuerzos para comprenderlas, y las considero como un
principio único con numerosas ramificaciones".
Esta actitud templarla nos permite afirmar frecuentemente que
queremos ser y somos al mismo tiempo -y según la referencia-
=ortodoxos, por ser fieles y conformes a la Palabra, =católicos, en
el sentido etimológico de universalistas, protestantes, porque
rechazamos cualquier tergiversación de la Palabra,
finalmente, musulmanes -o más bien islámicos- (sino históricamente al
menos en espíritu), porque nuestra concepción del mundo nos hace
considerar que, efectivamente, todo ser y toda cosa, en el Universo
visible e invisible, son obra de Dios y por consecuencia sometido a
su Ley, expresión de su Amor.
Por esto nos sentimos -y siempre nos hemos considerado- como Hermanos
de los Musulmanes.
¿Cómo podríamos no serlo, reverenciando al mismo Dios Único?
¿Cómo, a pesar y más allá de las confusiones sectarias que se han
enfrentado durante siglos, no reconoceríamos a los Profetas de Dios
la parte y la plaza legítimas que les corresponde? .
Mohammed, hombre corriente, tranquilo y reservado, salido del pueblo,
no tenía en principio nada, aparentemente, que le distinguiera de los
demás hombres, sino es -pero es preciso saberlo-que Dios, en sus
Designios, le había reservado para una obra santa y gigantesca; la de
llevar Su Palabra, en su tiempo, en un rincón del desierto, a unos
hombres olvidados a los que se les llamaba bárbaros.
Hacía falta saberlo, y lo hemos sabido, hemos visto, en apenas dos
siglos, a este hombre débil y sin medios, cubrir una inmensa porción
del mundo con su predicación; no para un imperio temporal o personal,
sino para el Reino Espiritual de la Palabra. Mejor es esto que la
idolatría o el ateísmo,
¿Cómo pudo hacerlo sino tenía en él el poder del Verbo Revelado?
Sin embargo, que no se espere de nosotros el que comparemos a Jesús
con Mohammed. Seria un juego vano que no demostraría más que lo corto
de les ojos humanos.
Sobre Jesús y Mohammed, Dios sabe quien es cada uno de ellos. Cada
uno lleva, a su forma y en su lengua, la Palabra Divina. Y esto es lo
único que importa.
En Jesús y en Mohammed, como en todos los profetas, lo importante no
es ellos mismos por ellos mismos, sino la Palabra por la cual el
hombre puede reencontrar a Dios y llegar hasta El.
Las palabras de los profetas no son exclusivas de unos o de otros.
Aunque se sucedan en el tiempo, ellos no podrían abolirse los unos a
los otros, ya que seria desmentir al mismo Dios. Y Dios ni lo quiere
ni puede hacerlo.
Todas las Palabras se complementan las unas con las otras para
rematar en el hilo de la encarnación y a la medida de la elevación de
los hombres, la Revelación de lo que contiene el Libro Eterno.Dios,
en su Designio, ha dispuesto y dispone, a través de los tiempos y de
los espacios, las familias de los hombres, de entre las cuales
suscita Profetas o Enviados predestinados para revivificar
periódicamente su Alianza e izar a la humanidad hasta Él.
En nuestro libro "Por qué el Resurgimiento de la Orden del Temple",
publicado en Francia, ya hemos explicado los verdaderos motivos por
los que los Templarios han perseguido y siguen persiguiendo, como uno
de sus fines fundamentales, la "Unión del Islam y de la Cristiandad" .
Hemos revelado que, según la enseñanza tradicional interior de
nuestra Orden, la Cristiandad y el Islam son los respectivos
resultados de dos ramas directamente salidas de Abraham: la primera,
a la que simbolizamos por el fuego o el Sol, es la de la raza de
Isaac, a la que Moisés, profeta y legislador, constituye en pueblo
misionado. Por haber perseverado en la infidelidad y rechazado a
Jesús, sello de la santidad, anunciada sin embargo múltiples veces en
el Antiguo Testamento, Israel, pueblo Judío por la sangre, ha perdido
su pertenencia a la elección divina y fue condenado a la dispersión.
La antorcha fue transmitida a las doce tribus simbólicas de los
cristianos, judíos espirituales de la Nueva Alianza.
La segunda rama, a la que simbolizamos por el agua o la luna de
plata, es la de la raza de Ismael, del cual las tribus conservaron
durante la larga noche de espera, el alma de la revelación
abrahámica, hasta el momento en que Mohammed les revela su vocación,
con una doctrina apropiada al pueblo del que surge.
Edad tras edad, las dos revelaciones separadas hechas por Abraham a
sus hijos, el de la esposa exotérica, Sarah, y el de la esposa
esotérica Agar, han constituido un depósito en cadena hasta nuestro
tiempo.
Primeramente se enriqueció con la aportación egipcia en el tiempo de
Moisés; una segunda vez en el de los esenios.
En el siglo VIII de la era cristiana, inspiró la caballería de la
Tabla Redonda. En el Islam inspiró muchos otros movimientos místicos,
Reanudará por algún tiempo las dos ramas en la contradictoria época
de las Cruzadas; iniciados del Temple y del Islam se reencontraron y
ligaron en fraternidad.
No profundizaremos por ahora la inagotable sustancia que recubren
estas breves indicaciones.
Dichas indicaciones, simplemente dan cuenta, a través y más allá de
la perspectiva histórica, de un proceso al que calificaremos de
alquímico, por el cual, en el tiempo que esperamos, deben volver a
Juntarse las dos ramas abrahámicas, las dos caras del solo y mismo
pueblo de Dios, el único y verdadero pueblo elegido, el pueblo de los
creyentes y de los fieles del Dios Único.
Tal es, y lo afirmamos solemnemente, esa condición del advenimiento
anunciado del Paráclito.
De lo que ahora se trata es de formar UNO de DOS, de reunir la
polaridad solar y la polaridad lunar, la Cruz y la Media Luna,
símbolos complementarios el uno del otro.
De esta manera, el Camino nos ha sido trazado.
En este grave momento en el que el mundo está amenazado, cristianos y
musulmanes estamos convidados a unirnos para actuar conjuntamente.
Nuestra tarea común consiste, no en anexionarnos los unos a los
otros, sino en descubrir, hacer comprender y transmitir la
Revelación, es decir, la promesa de la Restauración del hombre, la
Unión santificante que es la accesión al Reino de Dios sobre la
Tierra.
Debe, de principio a fin, manifestarse de manera privilegiada en
nuestros ritos y plegarias respectivas, que son los caminos propios a
cada uno de nosotros.
Y a este respecto, ¿qué musulmán podría rehusar o rechazar el Sermón
de la montaña? Del mismo modo, ¿qué cristiano no podría hacer
totalmente suya esta definición del Corán?:
"La piedad no consiste en volver vuestra cara hacia el Oriente o "
hacia el Occidente.
" Piadoso es el que cree en Dios, en el día final, en los ángeles, "
en el libro y en los profetas; el que por el Amor de Dios da de " su
haber a sus semejantes, a los huérfanos, a los pobres, a los "
viajeros, a los mendigos; el que rescata a los cautivos, el que " se
entrega a la Plegaria, el que da limosna y cumple los compromisos
contraídos, y el que es paciente en la adversidad, en la " desgracia
y en los momentos de peligro. " Estos son los que son Justos". (1)


(1) Sura II, versículo 177. Versión del traductor Masson.
Bibliothèque de la Pléiade. (Versión francesa).

La versión castellana aparece en la misma Sura, pero en el versículo
172. Traducción de Joaquín García Bravo. Editora Nacional de México.
1.958

Es preciso reencontrarnos para orar más frecuentemente tanto en los
templos de los unos como en los de los otros, recíprocamente y juntos.
Primero orar. Después actuar conjuntamente.
Ya que nuestra obra es un combate, el de la novena y última cruzada
de los cristianos y musulmanes reunidos, contra todo lo que, desde
Abraham hasta el Paráclito, ataca al hombre y le dificulta su camino
hacia Dios.
Estas agresiones -tienen todas la misma raíz: el espíritu de
dispersión y de oposición a Dios, al que nosotros llamamos Satán y
vosotros Iblis.
Es él quien desvía al hombre de Dios, quien inspira, en todos los
planos de la existencia individual y colectiva, todas las empresas de
destrucción, las injusticias, las orgullosas tiranías, las falsas
revoluciones: el culto y el imperialismo del dinero, la acaparación
de las riquezas del mundo, el saqueo del planeta, la ciencia atea, la
desacralización y las ideologías que prometen falsos proyectos en
todos los dominios (ética, política, social, económica e incluso
religioso). Vosotros y nosotros sabemos donde están y quienes son,
motores o seguidores, los defensores de estas posiciones, infieles
hoy, como siempre lo fueron en el pasado.
Nuestro objetivo común es el de suscitar incansablemente en el
hombre, lo mejor del hombre, ya que la solución de los problemas
actuales y futuros de los hombres no está en las cosas, sino en el
corazón de los seres. Por lo tanto, este "mejor", no puede basarse
más que en Dios, y proceder solamente de Él.
Es Justamente lo que nos recuerdan Jesús y Mohammed en el Libro. La
Ley constituye las páginas. El Amor es la llave.

¡NON NOBIS!

¡ALABADO SEA EL SEÑOR DEL UNIVERSO!

¡Inchaâ Allah!

Anonymous
04-12-2003, 20:29
Esclarecer os princípios fundamentais da religião ao ver o primeiro artigo deste tópico.

Creer no AlCorão, mensagem de Deus:

E quem quer que almeje (impingir/ procurar em seguir) outra religião, que não seja o Islam, (aquela) jamais será aceita e, no outro mundo, essa pessoa contar-se-á entre os desventurados.
(Sourata 3, V 85),

Ó adeptos do Livro, crede no que vos revelamos, coisa que bem corrobora o que tendes, antes que desfiguremos os rosto de alguns, ou que os amaldiçoemos, tal como amaldiçoamos os profanadores do sábado, para que a sentença de Deus seja executada!
(Sourata 4, V 47),

Para Deus a religião é o Islam. E os adeptos do Livro só discordaram por inveja, depois que a verdade lhes foi revelada. Porém, quem nega os versículos de Deus, saiba que Deus é Destro em ajustar contas.
(Sourata 3, V 19),

E o Profeta Muhammad (que a paz esteja com ele) disse:
? (eu juro) em Aquele em cuja mão a alma de Muhammad está, não há nenhum dentre os Judeus e os cristãos que ouve sobre mim e morre sem crer na mensagem com a cual eu fui enviado, sem serem dos habitantes do fogo do inferno. (autêntico, Muslim).


Obedecer, seguir, creer no mensageiro Muhammad:

Obedecei a Deus e ao Mensageiro, a fim de que sejais compadecidos. (Sourata 3, V132),

Ó fiéis, obedecei a Deus, ao Mensageiro e às autoridades, dentre vós! Se disputardes sobre qualquer questão, recorrei a Deus e ao Mensageiro, se crerdes em Deus e no Dia do Juízo Final, porque isso vos será preferível e de melhor alvitre.
(Sourata 4, V59),

Quem obedecer ao Mensageiro obedecerá a Deus; mas quem se rebelar, saiba que não te enviamos para lhes seres guardião.
(Sourata 4, V80),

.Ó fiéis, não tomeis por confidentes os judeus nem os cristãos; que sejam confidentes entre si. Porém, quem dentre vós os tomar por confidentes, certamente será um deles; e Deus não encaminha os iníquos.(sourata 5, v51)

RC
05-12-2003, 11:12
salaam

vou aproveitar e usar este trecho para ficar a saber mais da divisão entre xiitas e sunitas.

Para Deus a religião é o Islam. E os adeptos do Livro só discordaram por inveja, depois que a verdade lhes foi revelada. Porém, quem nega os versículos de Deus, saiba que Deus é Destro em ajustar contas.
(Sourata 3, V 19),


Talvez a intenção não fosse atingir o própio islão, mas sim os outros povos do livro, no entanto a realidade é que a divisão existe no islão, porquê?

Só por mera questão de herdeiro...

Ricardo Correia

Anonymous
05-12-2003, 19:20
Uma coisa é clara,
Allah no Qur?an não menciona a divisão que existiría entre muçulmanos mas não que dizer que os muçulmanos não se iríam dividir!!!.
MAS é de notar que o verso mencionado permite aos muçulmanos de entender a razão pela cual eles mesmos se iríam dividir, Allah dando como exemplo os que seguiram previamente a religião que Allah tinha revelado. Daí, Ele nos indica o que nos permitiría corrigi-nos indicando nesse verso, por exemplo, a falta de humildade que precisamos para continuarmos unidos.

Ume coisa é certa, o nosso profeta Muhammad (que a paz esteja com ele) profetizou essa divisão, dizendo que no Islam teríamos 73 seitas!
Noutra narrativa é dito que o Diabo viu que não podia convecer os muçulmanos de adorar outro que Allah, e então pensou em dividí-los.